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Historia de la tecnología

Historia del coche eléctrico: el invento que llegó antes que la gasolina

El coche eléctrico no es un invento moderno: circulaba antes que el de gasolina y en 1900 dominaba las calles. Por qué desapareció durante casi un siglo.

Historia del coche eléctrico: el invento que llegó antes que la gasolina

Cuando hablamos de coches eléctricos, la mayoría piensa que es un invento nuevo. Que es una moda de los últimos años, impulsada por empresas como Tesla y por la presión medioambiental de reducir emisiones. Y es comprensible pensarlo así.

La realidad es bastante más sorprendente: el coche eléctrico es más antiguo que el coche de gasolina.

Así que en esta ocasión vamos a recorrer la historia de un invento que nació antes de lo que imaginas, desapareció casi por completo durante décadas y ahora vuelve con más fuerza que nunca. Apunta!!!!!


⚡ Los primeros vehículos eléctricos: siglo XIX

La historia del coche eléctrico arranca mucho antes de que existieran las autopistas, las gasolineras o siquiera el propio concepto de "conductor".

En 1828, el inventor húngaro Ányos Jedlik construyó un pequeño vehículo de juguete propulsado por un motor eléctrico que él mismo había diseñado. No era un coche en el sentido moderno, pero fue la primera demostración práctica de que un motor eléctrico podía mover un vehículo.

Unos años más tarde, en 1834, el herrero escocés Robert Anderson construyó lo que muchos consideran el primer vehículo eléctrico real: un carruaje propulsado por baterías de celda no recargable. Más símbolo que solución práctica, pero un paso enorme para la época.

El gran salto llegó en 1881, cuando el francés Gustave Trouvé presentó en París el primer triciclo eléctrico con batería recargable de plomo-ácido. Funcionaba de verdad, se podía recargar y alcanzaba una velocidad de unos 12 km/h.


🏆 La época dorada: finales del siglo XIX y principios del XX

Lo que muy poca gente sabe es que, alrededor de 1900, los coches eléctricos eran los más populares del mundo. Superaban en ventas tanto a los de vapor como a los de gasolina.

Y no es difícil entender por qué:

  • No hacían el ruido ensordecedor de los motores de explosión.
  • No desprendían humos ni olores desagradables.
  • Eran más fáciles de arrancar — los de gasolina necesitaban una manivela manual, que podía romperte la muñeca si el motor "daba una patada".
  • El mantenimiento era más sencillo.

En 1899, el belga Camille Jenatzy se convirtió en el primer ser humano en superar los 100 km/h al volante de su coche eléctrico La Jamais Contente ("La Nunca Satisfecha"). Un torpedo sobre ruedas con forma de proyectil que alcanzó los 105,88 km/h. Un récord de velocidad absoluto para cualquier vehículo de la época.

En Nueva York, a principios del siglo XX, más de la mitad de los taxis de la ciudad eran eléctricos. Y la mayoría de los vehículos de reparto también lo eran.


📉 La caída: el petróleo gana la batalla

Entonces, ¿qué pasó? ¿Por qué desaparecieron?

La respuesta tiene varios ingredientes, pero el principal se llama petróleo.

En 1908, Henry Ford lanzó el Model T, el primer coche de gasolina producido en serie y asequible para las familias de clase media. Costaba 825 dólares — frente a los más de 1.000 dólares de un eléctrico comparable. Y con el tiempo su precio bajó aún más.

Además, entre 1908 y 1911, Charles Kettering inventó el motor de arranque eléctrico, eliminando la incómoda manivela que tanto disuadía a los compradores. Uno de los últimos grandes argumentos a favor del eléctrico había desaparecido.

A eso se sumó el descubrimiento de enormes yacimientos de petróleo en Texas y otras partes del mundo, que hicieron caer el precio de la gasolina de forma dramática. Y la creación de una extensa red de carreteras que hacía imprescindible la autonomía que solo ofrecía el motor de combustión.

El coche eléctrico quedó relegado a un papel secundario y prácticamente desapareció del mercado durante décadas.


🔄 El regreso: la crisis del petróleo lo cambia todo

El eléctrico no volvió a estar de moda hasta los años 70, cuando la crisis del petróleo de 1973 disparó los precios de la gasolina en todo el mundo y muchos gobiernos empezaron a buscar alternativas.

Pero los modelos de aquella época eran poco más que curiosidades: autonomías ridículas, velocidades bajas y baterías enormes y pesadas. No eran competitivos.

El verdadero punto de inflexión llegó en 1997, cuando Toyota lanzó el Prius, el primer coche híbrido —gasolina + eléctrico— producido en serie y vendido de forma masiva. No era un eléctrico puro, pero demostró que la tecnología de propulsión alternativa podía funcionar de verdad en el mundo real.


🚀 La revolución Tesla y la era moderna

El salto definitivo al coche eléctrico tal como lo conocemos hoy lo dio una empresa fundada en 2003 en Silicon Valley: Tesla Motors, creada por Martin Eberhard y Marc Tarpenning, y a la que se unió poco después Elon Musk como inversor principal y presidente.

En 2008 lanzaron el Tesla Roadster, el primer coche eléctrico moderno de altas prestaciones: 245 km de autonomía y aceleración de 0 a 100 km/h en menos de 4 segundos. Demostró que eléctrico no significaba lento ni aburrido.

Pero el modelo que lo cambió todo fue el Tesla Model S (2012): un berlina de lujo con más de 400 km de autonomía real, pantalla táctil gigante y un rendimiento que avergonzaba a muchos deportivos de gasolina. Las grandes marcas del automóvil tuvieron que replanteárselo todo.

Hoy, fabricantes como Volkswagen, Renault, BMW, Hyundai, Kia o Mercedes tienen ya gamas completas de vehículos eléctricos. Y la Unión Europea ha fijado el año 2035 como fecha límite para el fin de la venta de coches nuevos de combustión interna en sus países miembros.


🔋 El gran reto: la batería

Si hay un componente que define la historia del coche eléctrico —su éxito, su fracaso y su futuro— ese es la batería.

Todo el progreso de los últimos años se resume en conseguir baterías que sean:

  • Más ligeras y compactas.
  • Con mayor capacidad de almacenamiento.
  • Más baratas de fabricar.
  • Con más ciclos de carga sin degradarse.

Las baterías actuales de iones de litio son el resultado de décadas de investigación. Pero ya se trabaja en la siguiente generación: las baterías de estado sólido, que prometen ser más seguras, más densas energéticamente y más duraderas. Marcas como Toyota o QuantumScape llevan años desarrollándolas.


RESUMIENDO:

El coche eléctrico no es una invención del siglo XXI. Tiene más de 150 años de historia, fue durante un tiempo la tecnología dominante, cedió el terreno al motor de combustión por razones económicas y políticas, y ahora regresa con una fuerza que parece imparable.

Lo que antes era un lujo o una rareza se está convirtiendo rápidamente en la norma. Y aunque aún quedan retos por resolver —infraestructura de carga, coste de las baterías, reciclaje— la dirección está clara: el futuro de la movilidad es eléctrico.

Como suele pasar con la tecnología, el futuro a veces no es tan nuevo como parece. A veces es simplemente una vieja idea que por fin ha encontrado su momento.

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📚 De dónde salen los datos

Las fechas y los datos de este post vienen de aquí:

  • Historia del coche eléctrico según el Departamento de Energía de Estados Unidos — energy.gov
  • Ficha del automóvil eléctrico, con la cronología de los primeros modelos — es.wikipedia.org
Historia de la tecnología Coche

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