El marcapasos nació de un error: la resistencia equivocada
Un ingeniero cogió una resistencia cien veces mayor de la que tocaba y el circuito empezó a latir. Así nació el marcapasos implantable, en 1956.
Si llevas un reloj inteligente, seguro que le has echado más de un vistazo a las pulsaciones. Que si 52 durmiendo, que si 160 en la cuesta de vuelta a casa. Medirse el corazón se ha vuelto tan normal como mirar la hora.
Pero hay millones de personas para las que la tecnología no mide su corazón: se lo mantiene en marcha.
Y aquí viene lo bueno. El marcapasos implantable existe porque un ingeniero, un día de 1956, metió la mano en la caja equivocada y sacó una resistencia que no era. Un error de los que en cualquier práctica de electrónica te cuestan un suspenso.
⚡ Buffalo, 1956, la resistencia que no era
Wilson Greatbatch era ingeniero eléctrico en Buffalo, Nueva York. Había sido radiotelegrafista en la guerra y a mediados de los cincuenta andaba metido en proyectos médicos.
Aquel día estaba montando un oscilador con un objetivo bastante modesto: grabar los sonidos del corazón de los pacientes. Para el circuito necesitaba una resistencia de 10 kiloohmios. Metió la mano en la caja, sacó una de 1 megaohmio, cien veces más de lo que tocaba, y ni se fijó. Las bandas de color se parecen. La soldó y encendió el aparato.
Y el circuito hizo algo rarísimo. En vez de comportarse como debía, se puso a emitir pulsos rítmicos: una señal corta de milisegundos, una pausa de un segundo, otra señal, otra pausa.
A Greatbatch se le pusieron los pelos de punta, porque aquello sonaba exactamente a otra cosa. Su circuito defectuoso latía.
❤️ La diferencia entre un despiste y un descubrimiento
Aquí está lo que separa un fallo de un momento eureka, y es conocer bien el problema que tienes delante.
Greatbatch sabía de la existencia del bloqueo cardíaco: pacientes cuyo corazón no recibe bien la señal eléctrica que le dice cuándo latir, y va demasiado lento o a trompicones. En los cincuenta existían marcapasos, sí, pero eran aparatos externos del tamaño de un televisor, enchufados a la pared, y bastante crueles con el paciente.
Mirando su oscilador estropeado, lo vio claro: si aquel circuito diminuto generaba pulsos al ritmo de un corazón, quizá podía meterse dentro del cuerpo y marcar el compás desde ahí. Un director de orquesta eléctrico del tamaño de una caja de cerillas.
Se alió con el cirujano William Chardack, del hospital de veteranos de Buffalo, y se pusieron a miniaturizarlo: transistores, una batería y todo sellado para aguantar dentro de una persona. En 1958 ya funcionaba en animales.
Y ahora la parte que más me gusta: Greatbatch construyó decenas de unidades en el taller de su granero, pagándolas de su bolsillo. Así se escribía la historia de la medicina en aquella época.
🏥 1960, el primer corazón con pila
El momento llegó en 1960. El equipo de Chardack implantó el marcapasos de Greatbatch a un hombre de 77 años con bloqueo cardíaco completo.
Aquel paciente, que tenía los días contados, vivió dieciocho meses más gracias a un circuito nacido de una resistencia equivocada.
Pero Greatbatch no se retiró a vivir de las rentas, y menos mal. Los primeros marcapasos tenían un talón de Aquiles: la batería duraba un par de años y había que volver a operar al paciente para cambiarla. Así que en los setenta impulsó la solución: las baterías de litio-yodo, fiables, sin gases, sin corrosión y con más de una década de vida. Su empresa acabó fabricando la mayoría de las baterías de marcapasos del mundo.
Hoy se implantan más de un millón al año. Millones de personas viven, literalmente, gracias a un despiste de 1956.
📱 Dos cosas que generan muchas dudas
Aprovecho, porque esto se busca bastante y circula alguna leyenda.
¿El móvil interfiere con un marcapasos? Con los aparatos actuales, el riesgo es muy bajo. La recomendación habitual es sencilla: usa el móvil en la oreja del lado contrario y no lo lleves en el bolsillo del pecho, justo encima del dispositivo. Con eso está resuelto.
¿Y los arcos de seguridad de los aeropuertos? Puedes pasar, pero avisa y lleva encima tu tarjeta de portador. Lo que conviene evitar es quedarse parado dentro del arco o el paseo del detector de mano por encima del aparato.
Para lo demás, la norma de siempre: lo que diga tu cardiólogo va por delante de lo que diga internet, este post incluido.
⌚ Del granero a tu muñeca
Me gusta pensar que hay una línea recta entre aquel oscilador equivocado y el reloj que llevas puesto.
El marcapasos fue el primer gran ejemplo de electrónica conviviendo con el cuerpo humano: sensores, pulsos, baterías de larga duración y miniaturización extrema. Exactamente los mismos ingredientes que hoy permiten que un reloj te avise de una arritmia, te haga un electro en treinta segundos o llame a emergencias si te caes.
Los relojes de salud de ahora son, en cierto modo, nietos de aquel circuito que se puso a latir sin permiso en un laboratorio de Buffalo.
🙌 Resumiendo
En 1956, Wilson Greatbatch montaba un grabador de latidos y puso por error una resistencia cien veces mayor de la que tocaba. El circuito empezó a emitir pulsos al ritmo de un corazón. En vez de corregir el fallo, lo convirtió en el primer marcapasos implantable, que se probó con éxito en un paciente en 1960. Luego remató la faena con las baterías que aún hoy laten dentro de millones de personas.
Este post es de la serie Eureka, historias de tecnología que nació sin querer. Y la moraleja de hoy es la mejor de todas: un error solo es un error si no te paras a escuchar lo que te está diciendo.
Gracias por llegar hasta aquí. Y si conoces a alguien que lleve marcapasos, mándaselo: le va a hacer gracia saber que lo lleva dentro por culpa de una resistencia mal cogida.
📚 De dónde salen los datos
Aquí se roza la salud, así que las fuentes son las de referencia y no una web cualquiera:
- Quién fue Wilson Greatbatch y cómo dio con el circuito que latía — es.wikipedia.org
- Qué es un marcapasos y cómo funciona, en la Fundación Española del Corazón — fundaciondelcorazon.com
- La guía de marcapasos del instituto nacional del corazón de Estados Unidos — nhlbi.nih.gov