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Explicado fácil

Cómo funciona la cancelación de ruido de tus auriculares (y por qué unos sí aíslan y otros solo lo prometen)

Cómo funciona la cancelación de ruido de tus auriculares: por qué borra el avión pero no las voces, qué es la ANC híbrida y qué mirar antes de comprar.

Cómo funciona la cancelación de ruido de tus auriculares (y por qué unos sí aíslan y otros solo lo prometen)

Te pones los auriculares en el avión, le das al botón y el rugido de los motores se va a otra parte. No desaparece del todo, pero se aleja. Es una sensación rarísima la primera vez.

Y luego la azafata dice algo por megafonía y la oyes perfectamente.

¿Cómo puede ser que unos cascos se coman el ruido de un avión y no puedan con la voz de una persona? Pues tiene una explicación bastante bonita, y cuando la entiendes sabes también por qué hay auriculares que cancelan de verdad y otros que llevan las siglas en la caja y poco más. Vamos con ello. 🎧

🌊 El ruido es una ola (y a una ola se le puede poner otra al revés)

El sonido no es más que aire que se aprieta y se afloja muy deprisa. Una ola de presión. Si la dibujas, sale una línea que sube y baja: picos y valles.

Ahora imagina que justo cuando esa ola sube, tú le mandas otra idéntica pero que baja. Donde una empuja, la otra tira. Se anulan. En física lo llaman interferencia destructiva, y es lo mismo que pasa cuando dos ondas en una piscina chocan y en ese punto el agua se queda quieta.

Eso es todo el truco. La cancelación activa de ruido (la famosa ANC) consiste en tres pasos que se repiten miles de veces por segundo:

  1. Un micrófono escucha el ruido.
  2. Un chip calcula la ola contraria.
  3. El propio altavoz del auricular la reproduce mezclada con tu música.

Tu oído recibe ruido más antirruido, y el resultado es mucho menos ruido. La idea es antigua, por cierto: un alemán, Paul Lueg, la patentó en 1936. Y Amar Bose, el fundador de la marca, empezó a darle vueltas en un vuelo de 1978 porque con los cascos que le dieron en el avión no había manera de oír la música. Lo que pasa es que hacerlo dentro de un auricular diminuto y con batería ha costado décadas.

🎤 Dónde está el micrófono lo cambia todo

Aquí viene la parte que casi ninguna caja explica, y es la que separa unos auriculares de otros.

Feedforward (micrófono por fuera). El micro está en la carcasa exterior y oye el ruido antes de que te llegue. Tiene tiempo para preparar la respuesta y se defiende bien con frecuencias medias. Su problema: no sabe lo que de verdad llega a tu oído, porque no sabe si el auricular está bien puesto. Y es muy sensible al viento, que le mete un soplido que intenta cancelar sin éxito.

Feedback (micrófono por dentro). El micro está dentro, pegado al altavoz, y oye exactamente lo mismo que tú. Si algo se cuela, lo corrige. Aguanta mejor el viento. A cambio, va más justo de tiempo y rinde sobre todo con los graves.

Híbrida (los dos a la vez). Micro fuera y micro dentro, trabajando juntos. Es la que cubre más rango y la que llevan los modelos buenos. También la más cara de fabricar, porque son más micrófonos y más cálculo. Apple, por ejemplo, lo cuenta así en su web de soporte: los micros de fuera detectan el ruido y el de dentro repasa lo que se ha escapado.

Así que cuando veas «ANC híbrida» en una ficha, no es palabrería. Significa algo concreto. Y si una ficha no dice ni cuántos micrófonos usa para cancelar, mala señal.

🐘 Por qué el avión sí y la voz no

Esta es la pregunta del principio, y la respuesta está en el tiempo.

Un zumbido grave, de esos de 100 hercios como el de un motor, tarda 10 milésimas de segundo en hacer una ola completa. Es una ola lenta y además repetitiva: la de ahora se parece mucho a la de hace un segundo. El chip la ve venir y le da tiempo de sobra a colocar la contraria en su sitio.

Una voz se mueve en otra liga. Lo que nos hace entender las palabras está entre 500 y 4.000 hercios, y un sonido de 2.000 hercios hace una ola completa en media milésima. Cualquier retraso mínimo y la ola contraria llega descolocada. Si llega tarde, en vez de restar puede hasta sumar. Encima la voz cambia sin parar: cada sílaba es distinta, no hay patrón que predecir.

Por eso la cancelación activa funciona de maravilla hasta unos 1.000 hercios y a partir de ahí se va desinflando. Motores, aire acondicionado, el traqueteo del metro, la campana extractora: todo eso son graves constantes, su terreno. Un bebé llorando, una conversación en la mesa de al lado, un portazo o el golpe de un disco contra el suelo del gimnasio: golpes y agudos. Ahí la ANC hace poco.

Y eso no es un defecto de tus auriculares. Es física.

🧽 El aislamiento de toda la vida hace la mitad del trabajo

Entonces, ¿quién se encarga de los agudos? El tapón. Literalmente.

La almohadilla que te rodea la oreja o la punta de silicona que te metes en el oído bloquean el sonido sin electrónica ninguna, y lo que mejor bloquean es justo lo que a la ANC se le escapa: los agudos. Se complementan como el día y la noche.

En la revista audioXpress lo midieron en un laboratorio de acústica con ruidos grabados de verdad. Con un soplador de hojas, que es casi todo agudos, unos tapones de espuma de los de farmacia quitaron 41,6 decibelios. Los mejores auriculares con cancelación (unos Bose) se quedaron en 32,7. Pero con ruido de cabina de avión, que es grave, la cosa se dio la vuelta: los AirPods Pro 2 quitaron unos 25 decibelios y los tapones, solo 11.

Moraleja: sin buen sellado, no hay cancelación que valga. Si la punta es de una talla que no es la tuya o la almohadilla no cierra bien (las gafas, por ejemplo, dejan una rendija), el ruido entra por el hueco y el chip no da abasto. De ahí que muchos auriculares traigan tres o cuatro tallas de puntas y que algunas apps tengan una prueba de ajuste. Hazla. Es gratis y es de lo que más se nota.

Por cierto, esa sensación de presión en los oídos que notan algunas personas al activar la ANC no es que los cascos aprieten nada. Es el cerebro echando de menos los graves que siempre están ahí y confundiéndolo con un cambio de presión. Raro, pero inofensivo.

👂 Modo transparencia y modo adaptativo

El modo transparencia (Apple lo llama «sonido ambiente») es la misma tecnología usada al revés: los micros de fuera recogen lo que pasa a tu alrededor y te lo meten en el oído para que puedas pedir un café sin quitarte nada.

Y el adaptativo mezcla los dos según el sitio. Más cancelación en el tren, más ambiente cuando cruzas la calle.

Ojo, que no todos lo hacen igual de bien. En esa misma prueba de audioXpress, con los AirPods Pro 2 en modo transparencia costaba algo más entender una conversación en un sitio ruidoso que sin llevar nada puesto. Con los Bose, la transparencia sí ayudaba, aunque tampoco llegaba a igualar al oído desnudo. Así que si vas a tirar mucho de ese modo, busca opiniones que hablen de él y no solo de la cancelación.

🕵️ Cómo no dejarse engañar por la caja

Lo prometido. Cinco cosas que miro yo antes de fiarme:

  1. ANC no es ENC. Muchos auriculares baratos anuncian «cancelación de ruido ENC». Esa cancela el ruido de tu micrófono en las llamadas, para que al otro lado te oigan mejor. A tus oídos no les quita nada. Letra de diferencia, mundo de diferencia.
  2. Los decibelios sin contexto no dicen gran cosa. «Hasta 42 dB» o «reduce el 98 %» suele ser el mejor caso, medido en graves. No es mentira, pero no te dice cómo va con voces ni con agudos.
  3. Híbrida mejor que solo por fuera o solo por dentro. Si la ficha lo especifica, suele ser porque tiene de qué presumir.
  4. Tallas de puntas y almohadillas que sellen. Sin eso, el punto anterior da igual.
  5. La cancelación gasta batería. Mira la autonomía con la ANC encendida, que es como la vas a usar. Y recuerda que la batería de unos auriculares envejece como la de todo: en el post de auriculares con o sin cable conté cómo acabaron mis primeros AirPods a los dos años.

Y una prueba casera que no falla. Enciende la campana extractora o un ventilador, ponte los auriculares sin música y activa la ANC. Si el zumbido se va lejos, cancelan. Luego pídele a alguien que te hable. Si le sigues oyendo, tranquilo, que está todo bien: acabas de comprobar la física de este post.

🙌 Resumiendo

La cancelación de ruido es un micrófono que escucha, un chip que calcula la ola contraria y un altavoz que la suelta. Brilla con los ruidos graves y constantes, se queda corta con voces y golpes, y necesita que el auricular selle bien para hacer su parte.

Si después de esto te apetece elegir unos, en la selección de auriculares con cancelación de ruido calidad-precio tienes ocho modelos, de diadema y de botón, desde menos de 40 euros. Ya sabes qué mirarles.

Gracias por leer hasta aquí. Si conoces a alguien que se compró unos cascos con ANC y está convencido de que están rotos porque oye a la gente hablar, pásale esto. Le vas a quitar un disgusto. 😉


📚 De dónde salen los datos

Las cifras de este post no son de la caja de ningún fabricante: salen de mediciones de laboratorio y de las explicaciones técnicas de quien lo prueba a diario:

  • La explicación de los tres tipos de cancelación activa (micrófono por fuera, por dentro e híbrida), con lo que gana y lo que pierde cada uno y por qué funciona mejor con zumbidos constantes — soundguys.com
  • Las pruebas de audioXpress en el laboratorio de HEAD acoustics: los 41,6 dB de los tapones de espuma frente al soplador de hojas, los 25 dB de los AirPods Pro 2 con ruido de avión y lo que pasó con el modo transparencia — audioxpress.com
  • La historia y el funcionamiento de los auriculares con cancelación: la patente de Paul Lueg de 1936, el vuelo de Amar Bose en 1978 y de dónde sale la sensación de presión en los oídos — en.wikipedia.org